miércoles, 26 de agosto de 2009

QUE TU FE NO TE FALTE”



Hno. Rafael Montalvo
22/08/2009


Lucas 22:32, el Sr Jesús le dice a Pedro: "Pedro yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú una vez vuelto, confirma a tus hermanos".

El le dijo: señor dispuesto estoy a ir contigo no solo a la cárcel, sino también a la muerte.

Y el le dijo: Pedro, te digo que el gallo no cantara hoy, antes que tu niegues tres veces que me conoces.

Al leer en el libro del Apocalipsis, el mensaje del señor a las siete iglesias, actualizamos el llamado, que nuestro señor hace a su iglesia, al arrepentimiento, a (5 de ellas) incluso amenazo con quitar de su lugar el candelero de una iglesia, que había conseguido tantas cosas, si ellos no se arrepentían y ¿cual era el otro problema? “Que habían dejado su primer amor.”

Antes de partir, Jesús les advirtió a sus discípulos, que antes de su venida, habría tiempos muy convulsionados en la tierra, y les exhorto para, que oraran siempre, y para que anduvieran delante de Dios en vigilancia y cordura, porque solamente esto los fortalecería con la fuerza y con la gracia requeridas, para esa hora. Lucas 21:36.-

El señor en todo momento se negó a darles cualquier horario con respecto a cuando Él aparecería.

Al indicar el ejemplo de las vigilias, el sentido de expectativa, iría desapareciendo gradualmente de sus corazones y de sus mentes y así mientras la noche transcurría ya no habría ningún sentido o conocimiento de que la venida del señor estuviera cerca. Y así continuaran viviendo bajo la maliciosa suposición, de que ¡mi señor tarda en venir!.

La principal preocupación de Dios es por su pueblo porque la luz que el encendió, en la iglesia cuando se fue, sé ha extinguido casi por completo ¿ como y porque? porque cuando nos hagamos a la luz y renunciamos a ella, Jesús nos ha advertido “así que si la luz que hay en ti, son tinieblas; cuantas serán las mismas tinieblas!. Mateo. 6:23.

Sin embargo a pesar de todo, la idea que existe generalmente entre os evangelios es la de que el señor vendrá y nos sacará de aquí uno de estos días y luego e l nos regresará después de la cena de bodas del cordero y ¡arreglara las casa en la tierra!.

¡ OLVIDANDO ! con Cristo estoy juntamente crucificado y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a si mismo por mi. Gálatas. 2:20.

Sólo que es demasiado evidente que aunque se trate de cristianos consagrados crecemos bastante de una vital identificación con Cristo y su cruz.

Y cierto es que no podemos hacer nada porque esto ocurra, ningún esfuerzo humano o auto castigo lo puede lograr, porque cuando hemos invalidado los santos y justos preceptos de Dios y seguimos nuestros propios caminos, sólo Dios puede resolver el problema, sólo mediante la intervención divina, vamos a experimentar un verdadero cambio.

LA CRUZ.

Modernamente se entiende que la cruz no se opone al pecado de la raza humana, antes bien es una amigable compañera y si se entiende bien es una fuente de inocente esparcimiento, ella permite que Adán viva sin obstáculos- ese Adán en cada uno de nosotros sigue viviendo en su propio placer- solo que ahora se deleita cantando coros y viendo películas religiosas en lugar de cantar canciones obscenas y beber licores fuertes, persiste el énfasis en que ahora estamos en un plano de moralidad e intelectualidad mas alto.

La moderna cruz, busca ponerse a tono con el interés público, señalando, que el cristianismo no hace exigencias desagradables.

La nueva cruz, no mata al pecador, lo vuelve a orientar, lo encaja supuestamente, en un modo de vida mas limpio y mas alegre.

El mensaje cristiano se inclina en la dirección de la moda del día, con el fin de hacerlo aceptable para el publico.

Todo lo explicado anteriormente sobre la cruz moderna, podrá tener alguna dosis de sinceridad pero eso no lo salva de tener falsedad.

LA CRUZ ANTIGUA.

Es símbolo de muerte, representa una muerte violenta, abrupta para un ser humano.

Históricamente en Roma el hombre que tomaba su cruz y emprendía la vía dolorosa, ya le había dicho adiós a sus familiares y amigos, porque el no regresaría-no salía con la cruz a hacerse amigos o a que lo reorientara en su vida, salía para ponerle fin.

La cruz no hacia compromisos, no modificaba nada, no perdonaba nada, mataba todo lo del hombre completamente, es decir no trataba de estar en buenos términos con su victima, golpeaba cruel y duramente, y cuando había terminado su obra, el hombre ya no existía más.

La cruz de Jesús significa perdón y olvido y purificación de todo pecado y ciertamente jamás debemos perder de vista esto.

Pero para el apóstol Pablo la cruz significó mucho más que eso, significó que el hombre viejo (Adán) que la vida vieja ya no era más.

Esta es una relación de Cristo, que debemos tener presente para poder caminar en el camino de un verdadero discipulado sabiendo que fuimos crucificado juntamente con El, cuando colgaba de la cruz.

¿Entendería eso, Pedro ?.

Pedro amaba a su maestro, pero cuando todo se derrumbó se sintió frustrado, desilusionado, tal vez furioso, ofendido y listo para abandonarlo todo, incluso llegó al grado de negar a su maestro 3 veces seguidas, luego pasó algo que Jesús había predicho Cantó el gallo – Jesús se volvió y miró a Pedro llamando su atención, esa única mirada, le produjo un arrepentimiento repentino y devastador…. y el salió y lloró amargamente.

Este fue el comienzo de la restauración de su fe y de su esperanza, en aquel que dijo “PEDRO HE ROGADO POR TI, QUE TU FE NO TE FALTE “.

Recordemos que el señor no quiere mezclas, o ¡fríos, o calientes !.

Esperamos en esta hora, ser captados por el ojo de Jesús, cuando el se vuelva y nos mire.

“Porque los ojos del señor, contemplan toda la tierra, para corroborar a los que tienen corazón perfecto, para con El” 2a crónicas 16:9.-

Es nuestra respuesta y esperanza, que este escrito, pueda ser un oportuno canto del gallo. ¿Para quién?- ¡solo Dios lo sabe!.-

Que Dios nos bendiga.-


sábado, 15 de agosto de 2009

LA CONVERSION ( VOLVERSE A DIOS)


PONENTE: LIC. CARLOS OLIVO

FECHA: AGOSTO 15 DEL 2009.


“Mas a todos los que lo recibieron, los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios”. Juan 1:12

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“Para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mi, perdón de pecados y herencia entre los santificados”. Hechos 26:18

¿Qué Es La Conversión?

Hay mucho error acerca del tema de la conversión en el concepto religioso. Sin embargo, cuando uno se acerca al Nuevo Testamento sin nociones preconcebidas, lo que este dice sobre el tema es relativamente simple. El error sobre el tema se ha levantado a causa de las opiniones teológicas humanas, reglas y dogmas que lejos de acercarnos nos dejan dudas y nos privan del deseo de investigar sobre el tema…y consecuentemente de volvernos al Señor.

Definición

¿Qué es la conversión? Webster’s New Collegiate Dictionary (2ª ed.) define la palabra como se usa en cuanto a la religión: "1. Acto de convertirse, o estado de ser convertido. 2. Un cambio espiritual y moral atendiendo a un cambio de creencia con convicción;." Una idea fundamental en la palabra "conversión" es cambio. Aún en el uso diario "conversión" indica cambio: la pulpa de la madera es "convertida" en papel; una casa a veces es "convertida" en un edificio para oficinas, etc.

Su Uso en el Nuevo Testamento

El sustantivo "conversión" aparece solo una vez en el Nuevo Testamento — en Hechos 15:3. Pablo y Bernabé habían completado su primer viaje misionero. En su camino desde Antioquía de Siria hasta Jerusalén "pasaron por Fenicia y Samaria, contando la conversión de los gentiles." Por esa declaración inmediatamente entendemos que los Gentiles habían escuchado, creyeron y respondieron al evangelio. Ellos se habían vuelto al Señor.

La Conversión no es el Perdón

Algunas veces la gente confunde la conversión y el perdón. Confían en sus sentimientos como evidencia de la salvación. Algunos han sido conocidos por decir, "siento en mi corazón que soy salvo," y confían en sus sentimientos más que en la palabra de Dios. Debemos recordar que la conversión ocurre en el hombre, pero el perdón toma lugar en la mente de Dios. Cuando el hombre inicuo abandona sus ideas y prácticas pecaminosas y se vuelve al Señor, Dios promete perdonarle. El hombre se vuelve; Dios perdona. Dios promete al hombre que se vuelva a él: "Seré propicio a sus injusticias, y nunca más me acordaré de sus pecados y de sus iniquidades" (Heb. 8:12).

El Pecador Debe Ser Activo en su proceso de conversión.

Una ilustración de este punto puede ser vista en 1 Tesal. 1:9-10. Pablo se refiere a lo que los otros decían acerca de su predicación en Tesalónica: "Porque ellos mismos cuentan de nosotros de la manera en que nos recibisteis, y como os convertisteis de los ídolos a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero." Pablo había sido comisionado como apóstol y enviado a los Gentiles). Como resultado de escuchar el evangelio predicado por Pablo, los tesalonicenses se apartaron de los ídolos, y se volvieron a Dios. Fueron activos, no pasivos, en su conversión.

El evangelio de Cristo es "el poder de Dios para salvación" (Rom. 1:16). El Espíritu Santo obra en la conversión de los pecadores a través de la Palabra, no en alguna "experiencia de conversión" directa y misteriosa. Jesús dijo, "Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere" (Juan 6:44). ¿Cómo hace Dios para traer los hombres a él? Lea el siguiente versículo:

"Escrito está en los profetas: Y serán todos enseñados por Dios. Así que, todo aquel que oyó al Padre, y aprendió de él, viene a mí" (Juan 6:45).

"Para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban por la fe que es en mí (Jesús), perdón de pecados y herencia entre los santificados" (Hch. 26:18

¿Qué es la Conversión?

La conversión implica un cambio completo en la actitud, vida y relación Hay tres cambios distintos implicados en el proceso de la conversión: un cambio de corazón, un cambio de vida, y un cambio en la relación.

Primero, el corazón; en el pecador, el corazon es el taller en donde todos los pensamientos y hechos malos se originan (Mat. 15:19).” Por que del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias”

"Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?" (Jer. 17:9).

Escribiendo a los Romanos, Pablo dijo: ( Rom.10:9-10)."Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación"

La fe "viene por oír la palabra de Dios" (Rom. 10:17), y produce un cambio de inclinaciones o tendencias, — un cambio que destruye el amor al pecado, y establece el amor de Dios en el corazón. Pero un cambio de corazón solo no es el todo de la conversión.

Segundo, la vida del pecador está apartada de Dios. Es extraño por las "malas obras" (Col. 1:21). Su vida debe ser cambiada. El arrepentimiento es obrado por la "tristeza" (2 Cor. 7.10). El arrepentimiento no es reformación; es el cambio de mente por eso . Mat. 3:8 dice: Haced, pues frutos dignos de arrepentimiento... Pero un cambio de conducta sola no es aún el todo de la conversión.

Tercero: Cambio en la relacion deja al demonio y se realciona con Dios

Mientras el pecador es un hijo del Diablo, "muerto en el pecado" (Efe. 2:1) y "sin Cristo" (Efe. 2:12), su relación necesita ser cambiada. Necesita convertirse en hijo de Dios, "librado de la potestad de las tinieblas" y "trasladado al reino de su amado Hijo" (Col. 1:13-14).

¿Qué cambio se efectúa en esta relación? ¿Cuándo ocurre este? La Biblia enseña que el cambio ocurre en el bautismo. Pablo declara que todos somos hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús, porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos (Gál. 3:26-27). El "Porque" al comienzo del versículo 27 es traducido de la palabra Griega gar; introduce una razón. Somos hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús porque hemos sido bautizados en Cristo. Conseguimos entrar en Cristo cuando somos bautizados en El (véase también Rom. 6:3-4). Cuando uno está "en Cristo," es una "nueva criatura" (2 Cor. 5:17), que tiene "todas las bendiciones espirituales" (Efe. 1:3).

No hay conversión sin la libre decisión:

El pecador, como el hijo pródigo de la parábola, libremente alejado de la casa paterna para vivir independientemente la propia existencia con todas sus consecuencias de vacío, de soledad, ruina y miseria, llega un momento en que, sin duda movido por la gracia misericordiosa, se encuentra sólo, con la dignidad perdida y con hambre; entra dentro de sí, vuelve en sí y toma conciencia de su real situación personal y, se reconoce a sí mismo "desilusionado por el vacío que lo había fascinado; deshonrado... mientras buscaba construirse un mundo todo para sí; alejado del Señor y lejos de la casa de su Padre y atormentado desde el fondo de la propia miseria por el deseo de volver a la comunión con el Padre".

La conversión y el arrepentimiento cristiano están impregnados de fe y de confianza en el Dios que nos ama indefectiblemente. Por esto es un gesto de suprema confianza y un acto central de amor a Dios por ser quien es, bondad infinita. Es preciso recordar aquellas palabras del Papa, Pablo VI: "La verdad es que no hay humanidad nueva si no hay, en primer lugar, hombres nuevos con la novedad del Bautismo y de la vida según el Evangelio (hombres vueltos a Dios, convertidos)". La Iglesia, como cuerpo de Cristo, considera ciertamente importante y urgente la edificación de estructuras más humanas, más justas, más respetuosas de los derechos de la persona, menos opresivas y menos avasalladoras; pero es consciente de que aún las mejores estructuras, los sistemas más idealizados, se convierten pronto en inhumanos si las inclinaciones inhumanas del hombre no son saneadas, si no hay una conversión de corazón y de mente por parte de quienes viven en esas estructuras o de quienes las rigen.

Conclusión

La conversión, entonces, es simplemente un cambio en la vida de una persona la cual se vuelve del pecado a Dios. Antes de la conversión él es un hijo del Diablo, pero después de la conversión es un hijo de Dios. El proceso de la conversión implica un cambio de corazón, un cambio de vida y un cambio en la relación. Sin todos estos cambios, uno no ha sido completamente convertido. Completamente no se ha vuelto a Dios.


martes, 4 de agosto de 2009

OPTIMISMO Y PESIMISMO.


Expositor: Dr. Jorge Martínez Menéndez
San Salvador, 20 de junio de 2,009.


Según el diccionario de la Real Academia Española el optimismo consiste en ver y juzgar las cosas en su aspecto más favorable.

Optimismo proviene del latín optimum (“lo mejor”). El francés Voltaire fue el encargado de popularizar la palabra, al incluirla como subtítulo de su cuento “Cándido” en 1759.

El optimismo es lo opuesto al pesimismo (del latín pessimum, que significa “lo peor”), que sostiene que vivimos en el peor de los mundos posibles.

El optimismo es la tendencia a esperar que el futuro sea favorable; ayuda a enfrentar las dificultades con buen ánimo y perseverancia. Una persona optimista logra rescatar lo positivo de cada circunstancia o personas.

Por lo general, las personas optimistas tienen mejor humor, son más perseverantes y gozan de un mejor estado de salud que las pesimistas. Por eso, los optimistas tienden a salir fortalecidos de las situaciones traumáticas y estresantes.

Puede decirse que el optimismo contribuye a alcanzar el éxito, ya que supone una actitud permanente de volver a comenzar ante las dificultades y de analizar las situaciones para comprender mejor su naturaleza y tomar lo positivo. El cristiano por fe debe ser optimista.

Hebreos 11:1: “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.”

El optimista es exitoso, saludable y feliz. El pesimista todo lo contrario. Veamos a continuación ejemplos de la forma en que éstos reaccionan:

• El optimista dice: "déjame hacerlo a mí." El pesimista dice: "eso no es mi trabajo."

• El optimista dice: "puede ser muy difícil pero es posible." El pesimista dice: "puede ser posible, pero es muy difícil."

• Optimista es el que nos mira a los ojos, pesimista es el que nos mira a los pies.

• El optimista es una parte de la respuesta. El pesimista es siempre una parte del problema.

• El optimista tiene siempre un proyecto. El pesimista siempre tiene una excusa.

• El optimista ve siempre la luz en la oscuridad. El pesimista siempre ve oscuridad en medio de la luz.

• El pesimismo siempre conduce a la debilidad; el optimismo al poder.

¿SE PUEDE APRENDER EL OPTIMISMO?

Si pesimismo es juzgar las cosas en sus aspectos más desfavorables y esperar siempre lo peor,

optimismo es juzgarlas desde su aspecto favorable y esperar lo mejor en el futuro.

Depende en gran parte de componentes que heredamos, pero eso no significa que no se pueda aprender. Martin Seligman, fundador de la Psicología Positiva, nos decía que todo el mundo es capaz de aprender optimismo y mejorar con ello sus vidas.

Es posible que las malas experiencias nos hayan llevado a ser pesimistas, entonces es necesario tomar conciencia que somos pesimistas y luchar para superarlo. Los pensamientos pesimistas y derrotistas nos anclan y el optimismo nos da velas para poder navegar. Es importante aumentar nuestra autoestima y fijarnos en nuestros esfuerzos más que en nuestros logros.

El cristiano al nacer de nuevo recibe el Espíritu Santo que es espíritu de poder y de dominio propio, es una nueva criatura y también recibe el don de la fe. Por tanto, ser cristiano significa ser optimista, es tener ojos espirituales y ver lo precioso en medio de lo vil.

El optimismo nos ayuda a ser perseverantes, el optimista es entusiasta y positivo pero con los pies en la tierra. “El optimista tiene siempre un proyecto, el pesimista una excusa”.

¿OPTIMISTA O PESIMISTA?

El que seamos optimistas o pesimistas, determina significativamente nuestra actitud ante la vida.

Una persona es optimista o pesimista en función de tres factores:

1. El modo en que INTERPRETA su pasado.

2ª Corintios 5:17: “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.”

2. El modo en que VIVE su presente.

Filipenses 4:13: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.”

3. El modo en que IMAGINA su futuro.

3ª Juan 1:2: “Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que

tengas salud, así como prospera tu alma.”

Jeremías 33:3: “Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y

ocultas que tú no conoces.”

Mateo 7:7 – 8: “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.

Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.

La clave que marca toda la diferencia es el modo de: a) INTERPRETAR, b) de VIVIR y c) de IMAGINAR.

¿Qué es el optimismo? Es la sana creencia de pensar que las cosas que han sucedido en nuestro pasado ‐independientemente de que hayan sido buenas, malas o regulares‐, han sido positivas para nosotros. La persona optimista INTERPRETA su pasado de manera positiva a pesar de haber experimentado dificultades. Entiende esas dificultades como oportunidades de crecer y hacerse más fuerte.

3 Romanos 8:28: “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a

bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.”

La persona optimista VIVE el presente enfocándose en todo lo positivo que hay en su vida. Decide conscientemente fijar su atención en lo que está bien.

Mateo 6:34: “Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.”

Y sobre todo, la persona optimista IMAGINA un futuro positivo. Piensa que las cosas van a salir bien. Se levanta cada día creando una expectativa positiva, anticipando en su imaginación un desenlace positivo para las cosas que emprenderá.

Lamentaciones 3:22 – 23: “Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad.” ¿Conoces a algún pesimista que sea feliz?

La respuesta está clara. La auténtica felicidad solo aparece cuando enfrentamos la vida desde una actitud de pleno optimismo, con Cristo en nuestro corazón.

MÁS QUE VENCEDORES

Romanos 8:28 – 37

“Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó.

¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?

El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica.

¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.

¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?

Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; Somos contados como ovejas de matadero.

Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.

Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.